martes, 11 de junio de 2013
lunes, 10 de junio de 2013
Buenos Aires en tiempos de la tía Ganga* (texto en azul de Les Luthiers más abajo)
Va de yapa:
*Cartas de color (Les Luthiers)
Marcos Mundstock:Yo nací en el África, por eso mi piel es negra. Mi nombre es Oblongo, que en dialecto Swahili quiere decir “más largo que ancho”. Conozco cada árbol de esta selva, cada sendero de mi aldea, cada historia de su gente… Cada historia… Soy capaz de diferenciar las huellas de un elefante gris de Nigeria con tres hombres sobre su lomo, de las huellas de un pelícano. Puedo reconocer a cualquier pájaro por su forma de volar, por más rápido que sea su vuelo yo lo sigo con la mirada y, sin vacilar, lo nombro: ¡pájaro! Yo llamo Orumba a la hiena, llamo al mosquito Jejene… pero mejor no lo llamo porque en una de esas viene.
¿Dónde estará ahora mi sobrino, Yoghurtu Nghé, que tuvo que huir precipitadamente de la aldea por culpa de la escasez de rinocerontes? Yoghurtu Nghé era el joven más apuesto y más hermoso de la tribu, su piel era tan oscura que en la aldea le decían “el negro”. Su voz, su voz tenía la sonoridad del rugido del león, la calidez del ronquido de la pantera, la grave aspereza del bramar del bisonte; cantando ¡era un animal! ¿Dónde estará ahora mi sobrino, Yoghurtu Nghé, que tuvo que huir precipitadamente de la aldea por culpa de la escasez de rinocerontes? Tal vez Yoghurtu heredó el ominoso destino de su abuelo, el célebre curandero Obtuso Nghé… célebre curandero de quien yo aprendí las artes de la hechicería y al que acudían mujeres de toda el África para que las embelleciera agrandándoles el cráneo; Obtuso les hablaba… les hablaba… les hablaba… ¡así les quedaba la cabeza! Tal vez Yoghurtu heredó el turbulento destino de su tía, mi hermana, Ganga Nghé… ¡Qué hermosa era Ganga! Cuando ella bailaba la danza de las cosechas, aullaban los negros… Muchos amaron a Ganga. En los caobos que hay a la orilla del arroyo aún pueden verse los corazones grabados y sus inscripciones: “Ganga y Kalubu”, “Ganga y Mengué”, “Ganga y Sir Archibald Bradley”… “Ganga y la tribu Obembe”… y bueno, eran pigmeos… Todavía hoy, cada vez que una hermosa doncella enamora a todos los varones de la tribu, los ancianos sabios sentencian: “Es una verdadera Ganga…” ¿Dónde estará ahora mi sobrino Yoghurtu Nghé, que tuvo que huir precipitadamente de la aldea por culpa de la escasez de rinocerontes?
Si pudiera encontrarlo… Si de algo me sirviera la infalible agudeza de mis sentidos… como aquella noche, lo recuerdo perfectamente: Yo me encontraba a cien pasos de la choza del jefe Afobutu. En medio de la oscuridad de la noche mis ojos distinguieron una forma humana entrando furtivamente en la choza del jefe… ¡Eso es vista! Comencé a acercarme… mis oídos percibieron el cuchicheo de dos voces, y jadeos… jadeos casi imperceptibles que provenían de la choza del jefe. ¡Eso es oído! Recordé que el jefe Afobutu se había ido de cacería por una semana dejando sola a su mujer en la choza… y sospeché algo raro. ¡Eso es… olfato! Llegué hasta la puerta misma de la choza. En la oscuridad palpé un escudo de guerrero y una lanza apoyados contra el muro y mis dedos… reconocieron que ese escudo y esa lanza, ¡no eran del jefe Afobutu! Eran de mi sobrino Yoghurtu Nghé… Entonces me alejé, tratando de no incomodarlos… ¡eso es tacto! ¿Dónde estará ahora mi sobrino Yoghurtu Nghé, que tuvo que huir precipitadamente de la aldea cuando el jefe Afobutu volvió de su cacería dos días antes de lo previsto, por culpa de la escasez de rinocerontes?
...
jueves, 6 de junio de 2013
El abuelo Manolo en el Mundial del ´50.
Uruguay ganó el Campeonato Mundial
de 1950 en Brasil. El triunfo contra el dueño de casa en Maracaná se transformó
en una epopeya homérica en el imaginario uruguayo. En mi opinión transformándose
en un lastre para el desarrollo de una sociedad sana, no anclada al pasado. Fue
la excusa perfecta para calzar los dedos debajo del chaleco y mirar a los demás
desde arriba: “Como el Uruguay no hay”. Se sumaba así a “la tacita de plata”, “la
Suiza de América” y otros slogans de un país con complejo de enano. Equiparando
además a los jugadores, sin que ellos lo hubieran pedido ni soñado jamás a los
guerreros de Leónidas, el de las Termópilas.
No pesó demasiado que sólo concurrieran
13 equipos al mundial de la posguerra, ni que ganáramos un solo partido y empatáramos
otro para llegar a la final.
El abuelo Manolo estuvo allí y fue
testigo presencial de otro hecho que marcó a los jugadores: en la fiesta oficial
posterior al cierre sólo concurrieron los remilgados dirigentes de la AUF a
brindar con champagne, mientras quienes habían hecho posible el Maracanazo
vagaban por boliches de barrio de Rio de Janeiro, mezclándose sin problemas con
sus tristes parroquianos…
miércoles, 5 de junio de 2013
domingo, 2 de junio de 2013
Devolviendo a Marta a la naturaleza
Durante unos diez días Lucía amparó a una paloma adolescente que encontró debajo del edificio. Para asegurarse que lograría zafar de los gatos del barrio la subió y alimentó. Marta recibió como nombre y seguía a Lucía como un perro enredándose entre sus pies. La adoptó como madre!
Hoy la llevamos a casa de la abuela Alba, para soltarla en el fondo y que terminara el proceso de adaptación.
Suerte Marta!
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